“La felicidad es la armoniosa satisfacción de nuestras tres necesidades:

Queremos pasarlo bien, necesitamos sentirnos vinculados y reconocidos por otras personas y todos tenemos necesidad de sentir que progresamos”.

José Antonio Marina

 

La difícil situación económica que enfrenta Zaragoza estimula un  lamento generalizado, las minas ya no producen lo suficiente, el sector  transporte ha dejado de movilizar la cantidad de pasajeros requeridos, el comercio ha perdido protagonismo y esto debido a varios factores, primero la cercanía a Caucasia y Medellín, que permite que la comunidad se desplace y compre lo que necesita, lo segundo, la reducción del poder adquisitivo por la disminución del primer renglón de la economía, es decir la minería y la ausencia de alternativas que dinamicen la situación financiera.

La crisis también ha tocado a los cerca de 60 empleados que tiene el Hospital  a través de la IPS que  hoy presta los servicios de salud a los zaragozanos. Esta empresa presenta mora en el pago de sus obligaciones laborales agudizando la problemática

El problema más difícil radica en que fuera del optimismo, esperanza y fe que se deben tener en estos casos, no hay alternativas económicas en el futuro inmediato, que puedan vaticinar una solución que remedie la incertidumbre  de los ciudadanos que residen en  el municipio de Zaragoza y gran parte de la subregión del Bajo Cauca Antioqueño.

El Director. 

ZARAGOZA EN NAVIDAD

Actividades en el parque principal, pesebres y alumbrados creativos en los barrios hacen parte de las celebraciones navideñas en Zaragoza.

Par muchas personas la navidad es la época más hermosa y alegre del año, constituye además la festividad de la  exaltación de la humanidad, que no se realiza por caminos de ostentación, sino por la humildad de nuestro Señor Jesucristo que comparte nuestra debilidad humana. Al celebrar la encarnación de Jesús en la Navidad, podemos acercarnos a Dios porque nos habla con nuestras propias palabras, haciéndose un ser humano como nosotros, conocedor de nuestras alegrías y sufrimientos, de nuestros anhelos y esperanzas, de nuestro modo de amar y de sentir. Con el nacimiento del Niño Dios en la sencillez de nuestra humanidad, no sólo se resalta la paz entre los seres humanos de buena voluntad, sino adoramos al Creador del Infinito y le rendimos tributo por concedernos el milagro de vivir cada momento en un mundo lleno de maldad e ingratitud.